No lo entiendo. Aunque fugaz, el recuerdo de tus ojos en mi cuerpo mientras me esperas al borde de la cama, me escuece la herida mas profunda, la que llamo orgullo. Me irrita tu seguridad en el momento, desearía dar vuelta, hacerme invisible y no derretirme en tus brazos. Intento hacer líneas para obligarme a creer que no extraño tu aliento o esos besos en el sofá, o tu cabello mojado por las mañanas, mi ropa extraviada, tu durmiéndote en mi pecho, yo abrazándote con mis piernas, tu obligándome a quedarme, yo insistiendo en morder tus pecas. Solo por esta noche quiero enredarme en tu hechizo, no pensar mas, refugiarme en tus labios, nadar en cada centímetro de tu piel una vez mas, dejar pasar las horas, ver el amanecer, dejarte en silencio y susurrar un hasta luego. 



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