
Mi sapo favorito se ha convertido en príncipe y ya no lo quiero más… ¡que contrariedad!
Si precisamente te ame siendo sapo, ¿como es que has decidido cambiar? Me ofendes, me hieres, no quiero verte con tu cara de niño bueno, no quiero que te acerques siquiera a lo perfecto, no quiero que me hagas verme como lo peor de nosotros, pues aunque es cierto, me aterra saberlo, sentirlo y verlo en tus ojos bellos, en tu sonrisa calida o tus brazos abiertos. Me colgare del recuerdo de nuestros días trágicos, días en los que pensabas que no me merecías, cuando con lo poco que eras, me eras suficiente.
Te mentí, nunca quise ser princesa y ahora ¿te das cuenta? Te estoy diciendo adiós, si lloro no es por perderte sino porque nunca pensé que seria yo quien cerrara el capitulo final.
Si existe el destino, espero que no me odie como tú probablemente lo haces, y entonces pueda regalarme la desdicha de encontrarme otro anfibio sencillo, común y silvestre.
Si precisamente te ame siendo sapo, ¿como es que has decidido cambiar? Me ofendes, me hieres, no quiero verte con tu cara de niño bueno, no quiero que te acerques siquiera a lo perfecto, no quiero que me hagas verme como lo peor de nosotros, pues aunque es cierto, me aterra saberlo, sentirlo y verlo en tus ojos bellos, en tu sonrisa calida o tus brazos abiertos. Me colgare del recuerdo de nuestros días trágicos, días en los que pensabas que no me merecías, cuando con lo poco que eras, me eras suficiente.
Te mentí, nunca quise ser princesa y ahora ¿te das cuenta? Te estoy diciendo adiós, si lloro no es por perderte sino porque nunca pensé que seria yo quien cerrara el capitulo final.
Si existe el destino, espero que no me odie como tú probablemente lo haces, y entonces pueda regalarme la desdicha de encontrarme otro anfibio sencillo, común y silvestre.






