domingo, 21 de febrero de 2010

A MI AMIGA X

Pensaras que soy una melcocha andante, ni modo, a veces me dejo llevar por mi extraño otro yo. Te escribo para agradecerte por todas y cada una de las cosas que no he tenido oportunidad o valor de agradecer, por la amistad que nunca imagine compartir contigo, por la confianza y el tiempo que me has regalado para intentar conocerte, por las horas que has tenido que soportar mi locura, por tus caras raritas, por esa especie de danza interpretativa, por tus ojitos de chantaje, por tantas anécdotas, por todos los tragos, comidas, llantos, sonrisas, viajes, aventuras, noches, días y madrugadas que he tenido el honor de compartir contigo.


Espero que sepas que me he esforzado por ser la mejor amiga que puedo ser, por ofrecerte lo mejor de mi carácter, por darte consejos objetivos y adecuados, por defenderte aunque no lo necesites, por ser lo más abierta para comprender tu forma de actuar, por tolerar tu animo, por demostrar que realmente me importas, por no dejar espacios en blanco entre nosotras y ser lo más transparente incluso con las cosas que no han sido tan bonitas.


Vales demasiado la pena, y te lo digo en todo el sentido de la palabra para que nunca bajo ningún pretexto te conformes con menos de lo que mereces…

Exijo un UNIVERSO PARALELO!!!


Antes de volver a la rutina, horario de 7 a 4 y deshacerme de cualquier pensamiento siquiera superficialmente personal para poner a trabajar a mis tres neuronas en la labor de encontrar soluciones para lo que siendo parte del curso natural de la vida aun no me da la gana de aceptar, quiero decir que lo peor de no tener vida social es sentirse bien al respecto…

Siempre he sido del tipo de persona que tratando de ser correcta a veces caigo indeteniblemente en la situación más “doble moral” existente, y sucede que últimamente no me siento del todo cómoda con ese hecho, me he encontrado a mi misma justificando lo injustificable, tratando azarosamente de asignarle un significado altruista a mi vida y aun así continuo sintiéndome estafada por el destino. Es en este punto en el que me pregunto si de verdad lo he dado todo y si es así ¿cuándo será suficiente? Y sobretodo… ¿por qué sigo esperando a que algo cambie místicamente?, que lleguen de la nada los milagros, que salten de la pantalla del televisor los hombres perfectos, que en un día de estos me despierte en alguno de mis sueños en un universo paralelo y los amigos sean como deben ser, los niños tengan prohibido morir, el dolor sea un mito, la familia hiciera las cosas más fáciles, todos aprendiéramos por hobby, un mundo en el que los domingos no me sintiera tan miserable por pensar en los que no tienen lo que se supone que tengo o tan infeliz porque no tengo todo lo que quisiera tener.