jueves, 18 de noviembre de 2010

IV

No me odies en silencio...
mirame y gritalo con tus ojos!
si, que odias mi inocencia disfrazada de coartada...
que odias el perfume de mi ausencia,
que odias lo que la desconfianza le hace a mis pensamientos,
que odias cuando buscas mi alma y encuentras solo mi cuerpo.

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